
La peor lesión que puede tener un jugador de póquer son las
hemorroides.
Otros podrán tener un esguince de rodilla, pero los que han probado las dos
cosas coincidirán en que las hemorroides son mucho peores.
Con todo esto pretendo quitar la razón a los que dicen que el póquer no puede
ser un deporte. Yo considero que sí lo es, pero es que además, lo considero uno
de los deportes más duros que existen.
Cuando hablamos de deportistas, nos imaginamos a un deportista en pleno
esfuerzo físico, con los músculos en tensión y sudando a mares. Pero lo que
convierte el póquer en un deporte aún más duro que cualquier otro es que tiene
todo lo malo de los demás, pero no hay tiempo de disfrutar lo bueno. Está una
perpetua tensión psicológica y un desgaste crónico del organismo (y los hay que
también sudan). Cosa que en otros deportes es más moderada. Y también está la
gratificación y el reconocimiento. Me explicaré.
Imaginaos a Leo Messi por ejemplo. Entrena físicamente un par de horas todos
los días de la semana, en un ambiente distendido, para llegar al fin de semana
donde se concentra con los compañeros en un hotel de 5 estrellas, y sale a un
campo abarrotado donde juega un partido de 90 minutos. Se pasa 60 de los mismos
paseando por el campo, y en el minuto 75 coge un balón en el medio del campo,
avanza veloz con la pelota pegada al pie, sorteando rivales y de fuerte
disparo, mete gol, todo ello en menos de veinte segundos.
La gente grita, aplaude, hacen la ola. Todo es gloria, los jugadores se
abrazan, se tiran al suelo durante dos minutos, lo disfrutan, Leo saluda a la
afición, y todos esperan controlando a que acabe el partido. Luego atiende a la
prensa y se va a casa entre vítores, y a la mañana siguiente es portada en la prensa
deportiva, y su gol estará toda la semana en los informativos y programas
deportivos.
Y a final de mes, su cuenta engorda muy mucho, aunque no se haya producido el
gol que hemos narrado antes.
Ahora cojamos un jugador de póquer, le pondremos Leo Margets, por la similitud
en el nombre.
Leo se pasa toda la semana jugando al póquer on-line, pero no
entrena, su juego es decisivo siempre. Está obligada a ganar si no quiere ver
reducido su bankroll.
Lleva 3 horas jugando en 24 mesas, y en ese momento llamadlo coincidencia (en
el mundo del póquer es donde las coincidencias llegan a ser tan normales que
resultan a veces irritantes) en las 24 mesas le viene AK (este momento es
comparable al esprint del gol del otro Leo). Leo empieza a pulsar botones y las
pantallas se van sobreponiendo. Los AK son difíciles de jugar y en cada mesa
tiene que estar pendiente de la acción y la posición. Lleva esperando este
momento tres horas, en las que se le ha cansado la vista, y le ha provocado un
pequeño dolor de cabeza. Moviendo la cabeza como una loca y sacando humo del
ratón, Leo juega los AK, en unos raisea, en otros va allin, y después de un
esprint de bastante más de los veinte segundos del otro Leo, consigue ganar el
pot en todas las mesas.
Pero aquí no hay aplausos, los gritos los pega ella, y si quiere
la ola, tendrá que ir a la playa más tarde. No puede saborear el momento ni
tirarse por el suelo, porque ya se ha repartido una nueva mano. Le duele todo
de estar sentada tanto rato. No saldrá en los periódicos su gesta de ganar 24
AK en 24 mesas simultáneamente, y eso que debería. Ni mucho menos se dirá nada
de ella en los informativos televisados, ni se repetirá hasta la saciedad la
escalera real que pilló para vencer a un póquer de Ases.
Su deporte no la mantiene en forma (al menos físicamente), no le hace liberar
toxinas, la puede satisfacer, pero comparar al señorito Leo con la señorita
Leo, es como comparar un ministro con un minero, en todo, o mejor pensado, en
casi todo.
Precisamente el esfuerzo físico es la razón que dan muchos "intelectuales" para
declarar que el póquer no es un deporte.
Y realmente el esfuerzo de un jugador de póquer es más general,
estresante y constante que el de un deportista de otra disciplina. xD, si el
tiro es un deporte olímpico, como no lo va a ser el póquer.
Lo que pasa es que nos tienen miedo. El póquer engancha y puede eclipsar al
fútbol.
Os imagináis al equipo español de póquer en la villa olímpica de unos juegos?
Si ya los deportistas normales la lían parda, imaginaos si estuvieran ahí
también los de la selección nacional de póquer. Todos los demás deportistas
volverían a casa pelados.
Eso siempre que no nos retaran después a unas apuestas en 200 metros vallas, o
lanzamiento de jabalina. Upss!
Tendríamos que ser un deporte olímpico y recibir como los demás deportistas las
becas del plan ADO.
Os imagináis un cheque de la asociación de deportes olímpicos, con una carta
que diga: tenga señor Lechuguito, 12000 euros para su bankroll.
Lee más: http://lechuguito.blogspot.com
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Respuesta #1 : 29 01 10, 13:50:22
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