
Las mujeres y los hombres somos diferentes. Eso no se puede negar. Cierto es que tenemos los mismos derechos y deberes, y ante la ley somos iguales. Como lo somos o lo deberíamos ser ante la sociedad, el mercado laboral o cualquier otra faceta de la vida. Pero no los somos por mucho que se empeñen.
A veces por evidencias físicas. Por ejemplo, aunque poder, puedo, yo no necesito comprarme un sujetador Wonderbra por muy de moda que esté, no porque no tenga pecho, sino porque no necesito ni levantarlo ni por descontado hacerlo parecer mayor. Lo que para ellas puede resultar práctico, a nosotros no nos sirve. Física pura.
Otras veces son los prejuicios sociales históricos y que hoy en día se han asumido como normales. Una muestra clara de ello son los baños. ¿Qué hacen las mujeres en los baños que no podamos compartir el mismo? ¿Tan diferentes somos que tiene que haber baños para chicas y baños para chicos? Yo siempre he sido partidario de los baños unisex, pero parece que no puede ser porque somos diferentes.
Donde salta a la vista que somos diferentes definitivamente es en el tema del sexo y la procreación. Sencillamente a los hombres nos va lo primero, pero nos resulta físicamente imposible lo segundo. Supongo que por eso hemos centrado mucho más nuestro enfoque en la parte donde podemos aportar algo, mientras que ellas, pueden poner interés en la primera parte, pero cuando están en la segunda, viven a otro nivel.
Por eso decir que somos iguales es negar la evidencia.
Actualmente y después de sacudirse de encima siglos de machismo y marginación, la mujer ha demostrado que en todos los aspectos de la vida puede estar a la altura de los hombres. Incluso se le reconocen ciertas ventajas en algunos campos.
En un mundo donde la mujer ya opta a cualquier cosa a la que pueda optar un hombre en igualdad de condiciones, hay un sitio donde no se mezcla a mujeres y hombres y es el mundo del deporte.
Son realmente escasos los deportes donde se mezclan a competir hombres y mujeres indistintamente. La mayoría físicos. Precisamente porque dicen que en este apartado no somos iguales.
Yo me pregunto lo siguiente: si el deporte en general segrega a mujeres y hombres porque somos diferentes, ¿qué pasa con el póker?
Podríamos decir que nosotros somos caballeros y no tenemos problema con eso. Que los hombres y mujeres somos iguales intelectualmente y que en el póker no hay ventaja por pertenecer a uno u otro género sexual. Pero no es cierto.
No digo que debamos jugar separados, ni tampoco estoy diciendo que ni unos u otras tengamos superioridad sobre unas u otros. Digo simplemente que es un tema interesante a desarrollar.
Está visto que el cerebro de la mujer y del hombre no funcionan igual. Es genético. Hay áreas del cerebro que se usan con diferentes intensidades según el individuo sea macho o hembra. Así que un juego como el póker, en el que se usan un sinfín de factores que vienen regidos por diferentes áreas de nuestro cerebro, puede resultar un nuevo indicativo para profundizar en el enigma inescrutable que es para muchos hombres el cerebro de una mujer. Incluso puede quien se atreviera a sacar un patrón para jugarle a un adversario en función de su sexo.
Pero no nos engañemos, porque al fin y al cabo, después de toda esta parrafada, el póker es un juego de mentiras y engaños. Y contrastando que no todos los hombres juegan igual al póker, ni las mujeres juegan diferente a los hombres, tampoco sacaríamos mucho.
Al menos de esto podemos estar orgullosos. A diferencia de otros deportes, ni la edad ni el sexo son un hándicap. Jugamos juntos y que así continúe.
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Comentario
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Respuesta #3 : 13 02 10, 13:10:42 Mi sueño es estar en una mesa Full Ring con 9 mujeres. Me da igual que me vengan cartas o no. No iba a entrar a ninguna mano. Pero que dure mucho, i si alguna se tiene que ir, que se despida con besos(mínimo).